Arquitectura Social

A quien no le gusta disfrutar de esos proyectos de estructuras físicas, novedosas, con diseños sofisticados, que nos hacen sentirnos en las nubes, o pensar que no es posible lo que se ha conseguido en un papel y llevado a la realidad. Pero hay una rama de la arquitectura donde su diseño va enfocado a obras más nobles con un sentido muy humano. Decir que es social me parece redundante porque de qué modo la arquitectura no podría ser social, si estaría enfocado a las personas o a un grupo de ellas para convivir dentro con cualquier fin.

Este tipo de proyectos generalmente van enfocados, a soluciones para un gran número de personas, que no tienen los recursos necesario para adquirir viviendas o establecimientos con muchos lujos, entonces, tanto el diseño como la construcción deben ir enfocados a la escogencia de recursos más económicos para que la obra final sea fácilmente asequible. Es importante que diseñar y construir con los recursos mínimos, no quiere decir que deban saltarse controles y la calidad necesaria para que la seguridad de los que allí vivirán se ponga en riesgo.

Recuerdo el caso de las urbanizaciones de obra limpia, en la que se colocaron cerraduras muy básicas en las puertas principales a las viviendas, de fabricantes cerrajeros populares, donde los propietarios nunca las cambiaron, ahora se pueden evidenciar las consecuencias, con son esas un blanco fácil para ataques de fechoría por ser muy fácilmente vulneradas, los cerrajeros de la zona, han recomendado un cambio inmediato para parar el flagelo que se ha desatado.

La creación de un hospital en Ecuador, con materiales prefabricados y un diseño muy sencillo pero altamente funcional, con un mínimo de tiempo de construcción para atender necesidades sanitarias con urgencia, es un ejemplo palpable de arquitectura social. No es la construcción de un centro comercial, un proyecto de arquitectura social aunque acudan muchas personas, porque el fin de la construcción es lo que determina si es social o no.

En chile por ejemplo, se construyeron casas con un fin social muy noble, tomando en cuenta varios aspectos de índoles subjetivos pero muy justificables. Las casa fueron asignadas a niños con cáncer que perdieron las suyas en un terremoto acaecido hacia algún tiempo, fueron pintadas de colores muy alegres que los mismos niños escogieron, además que el diseño interior fue muy bien pensado para su condición, para que tanto la distribución de los espacios, la luz y la ventilación sirvieran en función de contribuir con su tratamiento y aumentar su calidad de vida.

Estos son ejemplos de una arquitectura meramente social, con un propósito humanitario, mas no excéntrico de diversión o de entretenimiento, tiene una razón humanitaria de ser. Cada arquitecto en toda su carrera debería tropezarse con proyectos de tal envergadura para completar su experiencia, ponerse en contacto con el entorno, las personas que lo habitaran, los recursos para la construcción para juntar eficientemente todas las necesidades y cubrirlas en un mismo proyecto. Como estos hay cientos de proyectos sociales dignos de admirar muy bien pensados, que les dan a su creador un escalón más al cielo.